El ciclismo femenino está creciendo. Pese a que aún hay mucho que rodar en este sentido y a que las mujeres todavía son minoría pedaleando sobre las dos ruedas, hay señales esperanzadoras que indican que instituciones y marcas están cada vez más de acuerdo en que la presencia de la mujer en el ciclismo debe tomar un papel más predominante, apostando y dando visibilidad a todas ellas.
El ciclismo femenino mejora sus datos: se incrementa el salario mínimo anual en los equipos de máximo nivel
La Unión Ciclista Internacional publicó en el año 2021 un informe elaborado por la consultora Ernst & Young en su delegación de Lausanne en el que afirmaba que el salario medio del pelotón femenino subió un 25% en 2021, con un crecimiento del salario mínimo anual hasta los 22.000 euros en 2022 para los equipos de máximo nivel (UCI Women's WorldTeam).
La brecha entre el ciclismo masculino y el femenino se ha reducido (de un 67,53% a un 44,21%), pero aún hay mucho camino que recorrer. Ejemplo claro de ello es la impactante diferencia en los premios de la prestigiosa carrera Paris-Roubaix: en 2021 el ganador de la edición masculina, Sonny Colbrelli se llevó 30.000€, mientras que su homóloga Lizzie Deignan tan sólo 1.500€. La británica, también campeona del mundo en ruta en el año 2015, merece una mención especial: espera a su segundo hijo el próximo mes de septiembre y su equipo, el Trek-Segafredo ha optado por renovarla. Aprovechando el día de la madre, 1 de mayo, hemos querido repasar la historia de siete de las mujeres más representativas de la historia del ciclismo.
Uno de los primeros hitos que marcó el porvenir de las mujeres ciclistas fue protagonizado por Annie Cohen Kopchovsky (1870-1947), una ciclista y periodista, que en 1895 dio la vuelta al mundo en bicicleta. La marca de agua con gas Londonderry Lithia patrocinó a la ciclista en su andadura, algo que curiosamente propició que la letona fuera conocida como “Annie Londonderry”. Su hazaña duró 15 meses y, en cuanto acabó, escribió sus aventuras en el periódico “New York World” bajo el nombre de “The New Woman”.
La figura de Tillie Anderson (1875) también supuso un antes y un después en el crecimiento del ciclismo femenino. Siendo una persona con un carácter tenaz, trabajó como costurera para comprarse su primera bicicleta. Llegó a participar en 130 carreras en su carrera, logrando el triunfo en 123 de ellas.
Otra pionera, pero en el mundo de la competición, fue Alfonsa Rosa María Morini (1891), conocida como Alfonsina Strada. Fue la primera y única mujer que compitió junto con los ciclistas masculinos en Giro de Italia (1924).
Su testigo lo cogió la británica Beryl Burton (1937), quien fue capaz de colgarse once metales en los Mundiales de Pista y tres más en el Campeonato del Mundo de Ruta. Como dato meritorio, Burton se hizo con el récord mundial de 446 kilómetros en una contrarreloj de 12 horas.
Dos ciclistas francesas fueron después protagonistas por diversos motivos. Marianne Martin (1957) se hizo con el primer Tour de Francia Femenino de la historia moderna. Lo hizo tras sobreponerse a una anemia durante los meses previos a la disputa de la prueba. La también gala Jeannie Longo (1958) tomó después la hegemonía mundial llegando al ciclismo tras ser esquiadora. Logró hacerse con trece Campeonatos Mundiales y ¡59 Campeonatos de Francia! Compaginó la ruta, la pista y la montaña.
Joane Somarriba, la ciclista vasca que consiguió cosechar grandes éxitos internacionales: un ejemplo para el ciclismo femenino
Acercándonos a nuestro territorio, terminamos nuestra lista con Joane Somarriba. La ciclista vasca gozaba de largos paseos con su padre, quien era marinero y regentaba un conocido restaurante en Urduliz. Empezó a correr a los siete años y antes de los diez ya era socia de un club ciclista. Tras destacar en carreras a nivel nacional, la gernikarra dio el salto al panorama internacional. Con 19 años vio cómo se le complicaba una operación por una hernia discal, que aparto a Somarriba de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Su espíritu de lucha le permitió sobreponerse y, corriendo para el equipo Alfa-Lum, logró sus grandes éxitos a nivel profesional: dos Giros de Italia (1999 y 2000) y tres Tours de Francia (2000, 2001, 2003). Con creces, la ciclista vasca con más grandes vueltas en su palmarés (incluyendo a los hombres).
Aquí, siete ejemplos que aportaron su grano de arena para este deporte y que abrieron y abren las puertas a cada vez más mujeres en las carreteras. Todavía hay mucho por hacer. Seguimos rodando.